LOST 6*11: “Felices para siempre”.

Como era de esperar, y viendo los antecedentes de los episodios dedicados al borrachuzo escocés (“La constante”, de lo mejorcito de LOST), este episodio ha sido … buenísimo.
Al contrario que en los anteriores episodios, empezaremos a analizar la “realidad Humo”, puesto que, a mi entender, es el primer episodio en que la “realidad X” toma mayor importancia y protagonismo.
Realidad “Humo”: Comenzamos con Desmond espabilándose y preguntando dónde están él mismo y Penny. Para su disgusto, lo que ve, es a su suegro insufrible que le suelta la “exclusiva” … muchas palabritas tranquilizadoras, disculpas, “no le peguéis” (al final lo inflan!!!) … lo dicho, que W le suelta a las “bravas” que lo ha traído a rastras de nuevo a la Isla. La carita del escocés errante es todo un poema, y coge una especie de gotero que había por allí para empezar a darle lo suyo al suegro.
Parece ser que Desmond es tan importante por haber sobrevivido a la implosión de “El Cisne”, y a la hiper-mega-liberación de magnetismo que eso supuso (recordad a Des corriendo en pelotas por la selva diciendo “nos veremos en otra vida, colega”, ja, ja, ja, qué loco!!!).
Así, lo que parece que quiere hacer el suegro inocente, es experimentar con él dentro de una ratonera de madera con dos “altavoces” gigantes: uno a cada lado de la silla (Ikea) donde atan al escocés. Antes de saber qué le pasará, descubrimos lo que sucede con el pobre tontín de mantenimiento del que todos se olvidan al hacer una pequeña prueba de la cajita. Acaba literalmente “achicharrado”, lo que, a W., no es que le suponga mucho problema (y eso que, primero, iban a hacer la prueba con otro de los conejitos con conjuntivitis del doctor Chang).
Una vez pasado por la “thermo-mix del sonido”, y tras viajar su cerebro nuevamente a través del tiempo y espacio (lo que comentamos en la “realidad X”), Des, se “despierta” de buen rollo y colaborador con W… con muchas ganas de empezar cuanto antes.
¿Será por haberle pasado ya por su cerebro toda su vida, pasada, presente y futura, y sepa qué es lo que tiene que hacer para volver a estar con Penny tranquilamente? ¿O simplemente por que ve que, si no ayuda a W, le espera una vida entera al lado de su suegro, sin realmente serlo?
Tras sacarlo de la madriguera de madera, aparece el “Príncipe de Zamunda” Iraní, retorciendo un par de pescuezos y dejando libre (incomprensiblemente) a Zowey, pidiéndole a Des que le acompañe. Des, con su cara todavía de “fumeta electromagnético”, le dice que, claro, adelante, vamos.
¿Por qué necesita realmente W a Des? No lo sabemos todavía. Pero si lo relacionamos con las bolsas de energía, implosiones y explosiones varias, mi teoría es que para destruir a AntiJacobo, necesitarán de una implosión semejante “desde dentro”. ¿Y quién es el único que sobrevivió a algo idéntico? Nuestro querido Desmond “nunca dije que me gustara el whiskey de mi suegro” Hume.
Realidad “X”: Pues tras ser sometido a otro fogonazo electromagnético, vemos a Desmond desembarcando del vuelo 815. Tras ser informado por un observador “señor Hugo” de en qué cinta pueden recoger sus maletas, y tras una conversación con Claire, vemos al tontín de comunicaciones del carguero (Minkowsky, el que se volvió loco con tanto salto temporal) que es el chófer que le está esperando. Como vemos tiene “pluriempleo” porque es camello, “chulo´putas”, “asesor de fiestas y eventos varios”… En fin, que lo lleva directamente a la oficina a ver su “amigo-jefe” …. (redoble de tambores) …. Pero si es Charles Widmore!! En esta realidad, Des y Charlie son íntimos colegas (uno el jefe, el otro, súbdito fiel), y beben el famoso whiskey escocés que antes se le tenía absolutamente prohibido.
En ese empleo de “recadero” que ahora tiene el escocés, W. le encarga recoger a Charlie de comisaría porque el hijo de su jefe (un músico bohemio) quiere hacer para la fiesta benéfica que organiza la señora W., una “jam session fusión” con el componente de Drive Shaft. Desmond ve inmediatamente la tendencia suicida de Charlie, y tras tragarse la historia yonkie-alucinógena del artista (entiendo que habla de Claire), dice, para mi, la frase más importante de la noche: “Lo importante no es lo que vemos, sino lo que sentimos”.
Y como quiera que Des, no queda convencido de nada de lo que le dice este “flippy”, Charlie le da un volantazo al Mercedes del escocés, acabando los dos en el fondo del muelle, donde Desmond, tiene un “flashazo” por culpa de la similitud de postura de Charlie con momento “Not Penny´s boat”. Cree ver al propio Charlie en “El Espejo” ahogándose por culpa del ruso tuerto. Y, a raíz de eso, ya empieza a calentarse el cráneo.
Más tarde, en el hospital, a Desmond lo someten a más radiación: una resonancia magnética para “saber qué le pasa a su cerebro”, según la doctora. Cuando lo meten en ese tubo infernal, vuelve a tener visiones relacionadas con Penny y su hijo, por lo que decida joder el proceso, y salir corriendo para ver a toda costa a Charlie y que le cuente más de sus rollos místicos.
Pero nadie le hace ni puto caso, y, ni Jack, le da el número de habitación donde está el “artista”, más que nada, porque aparece corriendo con el pijama “culo al aire” de los hospitales, siendo frenado finalmente por Desmond … que le pregunta por Penny, y Charlie ve en los ojos del escocés que, efectivamente, él también ha visto algo cuando estaba “al borde de la muerte”, y por “haber sentido el amor”. Le dice una “gran verdad”: déjate de ostias, y vete a buscar a Penny, sea quien sea. ¿¿Y quién o qué es Penny respecto a Desmond, por encima de todo?? SU CONSTANTE (tal vez la constante de Charlie sea Claire, y de ahí “su despertar”).
Con esta frase lapidaria, el amigo Des, llama a su jefe para decirle que “ha perdido” a la estrella del rock, a lo que W le contesta que “apechugue” él con eso, y se lo diga a su señora. Y quién es su señora? Pues era evidente que es Eloise Hawking (aquí hay un baile de apellidos … Faraday, Hawking, Widmore … Wallace?). Allí que se planta el escocés a pedirle disculpas a la señora, y ésta, parece ser comprensivo con él hasta que le escucha preguntar por Penny.
La vieja se pone hipertensa, y le dice a Des que todavía no está preparado para ciertas cosas, y que deje de buscar lo que está buscando. Que deje de dar el coñazo, vaya! Pero la pregunta es evidente, ¿Quién narices es esta vieja? ¿Qué poderes tiene? ¿Por qué sabe lo que pasa en una y otra realidad? ¿Es una enviada de los dioses para velar por el correcto cumplimiento del destino? Telita con la señora!
Así, con la cabecita entre las piernas y con ganas de meterse un buen trago, se mete en su limusina cuando, un bohemio con gorro de canta autor, le golpea la ventanilla … sorpresa! Es Daniel “estoy como un choto” Faraday, bueno, en esta realidad, es el hijo reconocido de Widmore.
Con éstas, ambos se van a sentar en el jardincito y entonces, Faraday, le cuenta su visión con Charlotte (la mención a la chocolatina que comía es un “guiño” a aquella frase que repetía la pobre cuando estaba a punto de morir “flasheada”: “no me dejan comer chocolate”). Literalmente dice que, al verla, “sintió como si ya la amase”. Y al día siguiente, había escrito un teorema de física cuántica que ni Einstein. La conversación entre los dos locos del espacio-tiempo es tremenda, terminando con la información que Desmond quería (donde encontrar a Penny, su hermanastra) y con lo “ya sabido”: sí, Faraday, tú fuiste el culpable del “pete nuclear” de la Isla. Pero lo que no me cuadra ahora es que, el despertar del físico loco, sea por Charlotte: su constante era el propio Desmond, así lo escribió en su libreta. Tal vez estuviera equivocado en su conclusión … mmm … no sé ….
Desmond se va “babeando” a buscar a “esa Penny” que en sus visiones aparece como su amada, y como la madre de su hijo y, qué casualidad, la encuentra en el mismo estadio donde él se preparaba para la regata y donde conoció al idiota del médico de la serie. Como siempre, Penny, tiene una sonrisa encantadora y “atrapadora”, lo que se corrobora al darle la mano a Des, que cae redondo al suelo y vuelve a saltar (su cerebro) a la Isla. Nuevamente, su constante, es la que le pone “en órbita”. Su constante es la que une sus “dos realidades”. Sería muy recomendable ver dicho episodio una vez más (LOST 4*05).
Esta realidad y el episodio, terminan con la sonrisa de tontín enamorado de Desmond pidiendo la lista de pasajeros del 815 de Oceanic, para “enseñarles algo”. ¿Querrá hacerles ver a todos a través del amor, que lo que están viviendo, es una “farsa”? ¿Será éste el primer paso para que las dos realidades se vuelvan a unir, tal y como se teorizaba al principio de la temporada?
Conclusiones: Podría ser que, tras el incidente, la Isla, efectivamente petara, y se hundiera bajo el agua (imagen de inicio de la temporada), para así, abrir una nueva vida para los “losties”. Tal vez ésta, fuera la única forma de “abandonar” la Isla, ya que, a la postre, todos eran candidatos y estaban destinados a ir a la Isla. Y si no son el sustituto, a morir en ella.
Tal vez, esta realidad alternativa, siga abierta en tanto no pete Desmond la Isla utilizando otra bolsa energética.
Tal vez, al petar la Isla, sus conciencias se vuelvan a unir gracias a Desmond, y todos “recuperen su vida”.
Solo son “tal veces”, pero … esta serie es lo mejor que tiene: cuando crees que lo tienes todo “comidito”, te vuelven a traer otra delicatessen. Chapeu por ellos!
Continuará en LOST 6*12, “Todos quieren a Hugo”.
Pd.- a nuestro amigo escocés le da igual Lario´s que un whiskey de 60 años.

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