Pesadilla en la Cocina: “El Yugo de Castilla”.

Pues para Boecillo, Valladolid que marchó ayer el Maestro @albertochicote a echarle un cable a un antiguo amigo: don Cristóbal Berzosa, aunque, realmente, el “don” lo había perdido. Hoy no voy a entrar a “rajar y sangrar” de lo que vimos ayer. El programa de ayer, es así, no puedo negarlo, poca risa me produjo puesto que, el ver como un amigo, intenta SALVAR (que no ayudar) a otro de un oscuro y profundo averno donde el alcohol lo ha llevado, nunca me hace reir. Cristóbal se había metido de lleno en una espiral de “farra” que lo había dejado con el cerebro realmente tocado. El “Yugo” lo llevaba él en forma de vino. Desconozco si este hombre era, hablaba y actuaba así antes. Pero, desde luego, dudo que llegara a donde llegó de este modo. Por tanto, el curro que tenía el Maestro, era, dejémonos de “pañitos calientes” para el culito, sacar a un amigo de un pozo de mierda gigante.
El restaurante, desde luego, es una pasada. Ver las imágenes de Chicote de jovenzuelo, sí que me hizo esbozar una sonrisita. ¡Rectifico! Hubo un solo momento en que, realmente, me reí: la escena en que Alberto se sienta en el comedor, solo, rodeado de piedra y polvo y suena la música del Drácula de Coppola … espectacular! Pero un oásis en medio del desierto, puesto que, inmediatamente después, seguimos viendo las miserias de un hombre enfermo (no puedo describirlo de otro modo, la verdad). Las imágenes de copas de vino, whisky y su despacho ordenado como ordena mi hijo de cuatro años sus libros, eran …. Pues eso, más que demostrativas del abandono al que se había lanzado Cristóbal.
¡¡Eso sí!! Ja,ja,ja … Alberto, para estar soso el lechazo, te zampaste el plato entero! Ja,ja,ja …
En fin, que, tod@s comprobamos la FIDELIDAD (una cualidad que admiro por encima de todo) de Alberto con el que, antaño, fue un (palabras suyas) “referente” para todo el mundo en la cocina española. Por ello, una vez más, aprendí un poquito más con este crack antes de entregarme al caprichoso Morfeo. Solo con esa demostración, y el del ejercicio de infinita paciencia debida a un amigo, me fui “servidito”, no sin antes, salivar como mi otro bebé, al ver la carta renovada. ¡¡Qué pinta tenía todo, pijo!!
Hoy no hay “highlights” …. Bueno, uno, que sí que me hizo reir (al mismo tiempo que avergonzarme):
El que quiera pescao que se vaya a un hospital que te lo dan bien bueno, limpito, cocidito ….
¡¡¡Mucha suerte a Cristóbal!!! No solo con el restaurante, sino, primero, y ante todo, en su vida.
@YugodeCastilla
¡¡¡Por los viejos tiempos, Maestro Cristóbal!!!

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