#PesadillaEstación … y su pelotón chiflado

Tras semanas de espera al fin volvió el Juez de las cocinas a impartir justicia. Larga y tediosa se ha hecho la espera pero anoche volvía Alberto Chicote con la 4ª temporada de Pesadilla y qué mejor que hacerlo con un pase doble y de primeras, en mi tierra, Murcia, más concretamente en Las Torres de Cotillas: “La Estación“.

Me reseteo todos los días“, “El Javi”.

Javier, ex paracaidista expulsado del ejército por “hostiarse” (palabra fetiche de la noche) con un superior y Leti, su mujer, que dejó todo para venir con él a esta hermosa tierra, son los propietarios de esta vieja estación reconvertida en … merendero? Bien pegadito a las vías del caballito de hierro, “La Mari“, cocinera y reparte estopa, ya nos adelantaba el principal problema del lugar: “muy listo para la metralleta y el paracaidas, pero para esto …“, secundado por Diego, el camarero distraído, que decía de su jefe “estar falto de experiencia“. “La Mari” y “el Javi”, una combinación más que explosiva: “me vengo con mis orfidales y neurofenes por no entrar con el pie cambiao“, decía la primera.

La Mari”, hostiadora dialéctica.

Llegaba Alberto a una “tierra de mar y huerta” (poca queda ya) y lo primero que se encontraba al pisar el restaurante era a Javier, echando una caña y con la “oficina al sol”: “aquí, con mucho trabajo…” le espetaba al Chef nada más llegar y claro, la respuesta de éste, evidente: “ahí, tomando una caña?“, “no,no, que digo que hay mucho trabajo para arrancar” … empezaba la cosa bien … para seguir peor. La inspección del espacio habilitado para niños absolutamente subrealista: lleno de mierda, vasos … sí, un lugar para el “botelleo” (que se dice por aquí) y todavía decía el figura que se llenaba de niños!! Vamos, porque los dejabas pasar ahí, lo que no sé es en qué piensan los pocos padres que se acercan.

¡Las moscas en “La Estación” tenían líder sindicalista!

Mientras tanto, en la cocina, llegaba la noticia de la llegada del Juez y se daban cuenta que la plancha era la playa de las miles de moscas que por allí pululaban, además de tener mierda como para una comunión. Momento “Twin Peaks”, banda sonora incluida, al enterarnos de la historia del lugar: “aquí vivían gitanos hasta que degollaron a una chica” … la cara de Alberto, un poema. Preludio de lo que nos enteraríamos a continuación: Javier se sentía muy orgulloso de haberse licenciado en el Ejército con “certificado de locura” incluido.

Flipando como telespectador (y murcianico) esperaba la cata del Chef pero todo empezaba mal. ¡¡No tenían agua fría!! ¡¡En Murcia!! Pero ni hielo siquiera. Javier reía. No sé de qué. Unos caballitos grasientos a más no poder, unas croquetas que no había, una ensalada murciana con tomate de bote rancio y atún del Mercadona o unos calamares primo hermanos de las “gambas en gabardina” daban paso a las patatas a lo pobre bañadas en aceite y un “pollo a la ceniza” que dejaban al descubierto las carencias del garito. ¡¡Con lo fácil que es hacer unas buenas chuletas y la cantidad de “merenderos” donde comerla que hay aquí!! “Pá mojá“, decía el propietario que era la “pringá” del plato, lo que hacía calentarse ya a Alberto preguntando dónde estaba la gracia. ¡Pero ojo! En un intento de superación por dejar la gastronomía murciana por los suelos, el amigo, afirmaba sin rubor que las morcillas en esta tierra se comen con moho!! Asqueroso, vaya.

Alberto ya sabía lo que le esperaba con semejante Pelotón Chiflado.

A la cocina de inspección y empezaba la guerra sin cuartel entre “La Mari” y su jefe. Unas freidoras repugnantes, la parrilla apuntalada al estilo 13 rue del Percebe o una campana repletita de mermelada de oliva y la negativa de la cocinera a “coger ni un trapico” prendían la mecha entre los dos. “Evoluciona“, le decía Javier a lo que ella le respondía sin duda “a limpiar yo? y una puta mierda“! Rogándole que no entrara en la cocina mientras ella estuviera. Pero no acababa ahí el descubrimiento de tesoros asquerosos: unas hamburguesas en el congelador formaban una pala de colores digna de la despensa de un orco. ¡¡Qué asco, pijo!! “Pero si es que no hay ni un solo taperway con tapa“, se quejaba berreando Mari y acto seguido, un intercambio de billetes a la mierda: “vete tú … no, tú … no, tú … one more time … tú! no, tú! …” redios!!! Alberto se largaba desesperado para volver a presenciar un SERVICIO.

Cortar verduras en esa cocina … un peligro!

Y no podía empezar peor. La cocina parecía una calle de White Chapel a las 6.30 A.M. Humo y humo y una mesa de trabajo llena de cosas sin conservar. Meteoritos de ceniza caían a las brasas. Los camareros disculpándose sin cesar en la sala … Unas gambas al ajillo “sin ajillo y sin guindilla” (en Murcia!) … “estoy disfrutando“, decía Javier. Desconozco de qué. Platos a la basura con pollo ennegrecido hacían que la cocinera estallara y saliera cortando: “quieres que lo hostie”?, preguntaba a Alberto. Las clientas se iban a echar un pito para soportar la espera y todo se convertía en un circo donde, como le dijo el de Carabanchel, Javi, “era el jefe de pista“. Un puto desastre como era de esperar. Eso sí, “La Mari” se sinceraba con el Chef y demostraba QUERER, algo que, de momento, no habíamos visto ni por asomo en su jefe (“para esto, es un ceporro“).

Al día siguiente Chicote decidía ir a casa de la familia para analizar sus reales problemas y la “papeleta” era fina. Con el chaletazo subastado y esperando el lanzamiento se levantaban a diario esta pareja que escondía la realidad a sus hijos. Duro, muy duro. Está claro. Con poco más de dos años de vida del negocio, los ahorros familiares han ido dilapidándose. Javier se derrumbaba y Alberto aguantaba el tirón. La pareja se comprometía con él y éste se llevaba a cocinera y ex paraca a una huerta donde poder coger VERDURA como Tutatis ordena. “Con lo cerquita que lo tenéis“, decía el Chef. Pero, insisto, qué poquita queda. A la cocina que volvían para vivir un momentazo! jajajajaja atados por la muñeca con una cuerda, el hoy más que nunca paciente Chicote, les enseñaba la lección básica del trabajo en equipo y los demás nos descojonábamos con “la Mari”. Cerrar los ojos y fiarte del compañero que cortaba la verdura. Javier se negaba por miedo y desconfianza y su compañera de juego se lanzaba directa la piscina: “pero te voy a cortar con los ojos cerrados“, le decía el primero y ella, muy grande, le espetaba: “pero abre los tuyos, gilipollas” jajajajaja … (este rato me duró) … “y si me haces daño, pues te meto un hostión” … en serio, no podía parar.

“Ya pasó Mari, ya pasó …”

Tras esto, se preparaba una parrillada de verduras típica de la zona y el Chef arengaba al Pelotón Chiflado con símiles millitares antes de comenzar un nuevo SERVICIO. Pero no, no iba a resultar tan fácil con estos dos. Unas gambas que no quiero saber cómo olían realmente, las verduras quemadas, equivocaciones continuas en las comandas, mesas duplicadas y con numeración imposible, el camarero que no sabía ni dónde tenía el mandil y que contribuía al caos al marchar una parrillada como “a él le salía del capullo“, con pimiento y salsa por encima … hacían que de nuevo estallara el conflicto verbal y hasta Javier discutía con Alberto el sistema de comandas mundial: “lo punteo porque me sale de los cojones“. Todo esto entre una nube de humo … Mari de nuevo se marchaba a la fuga y tras ella, Chicote que dejaba la frase de la noche: “somos cocineros y procuramos darles un buen rato a nuestros clientes“. Amén. Leti asumía la palabra en una nueva demostración de lo que es UNA MUJER: “tú eres el alma y tú el corazón“, les decía a los dos dejándolos en paños menores.

Si por Javier hubiese sido, se sienta con sus compis.

Al día siguiente llegaba otro momento patata: al club de salto para darle la charla moralina y motivadora a Javier aprovechando el símil del paracidas y enterarse que Leti estaba al borde del ultimátum. “Vengo aquí a esconderme“, decía … y dale! Esconderse nunca! Mientras tanto, el equipazo de reforma del programa, a ritmo de “Fader” de The temper trap, nos enseñaba el cambiazo que le dieron a la vieja estación y con Black Keys “Gold on the ceiling”, La Mari se emocionaba viendo una cocina bien limpita y equipada. No nos íbamos a librar por supuesto del flash hambruno al ver la carta preparada. El momento REAPERTURA traía otra sorpresa para Javier. La llegada de antiguos compañeros suyos al ritmo de BSO Top Gun. Emocionado olvidaba sus “nuevas” obligaciones y se quedaba de charleta continua hasta que a Chicote se le acababa la paciencia y le decía “basta, al currele chato”.

“Pero cuántas veces te tengo que decir que te pongas a currar??”

Todo parecía estar ya enfocado a encontrar la motivación del propietario pero no, en la cocina, María Ángeles, ayudante, perdía el control y no sabía ni dónde tenía las brasas. Alberto se desesperaba con el arroz y, en sala, aparecía el Alcalde del pueblo para meter aún más presión porque, calor, parece que hacía bastante allí dentro. Hay que joderse. Chicote tenía que echar un cable (como casi siempre) y todo terminaba bien, siendo Leti la más agradecida puesto que, Javier, decía sentirse contento por la oportunidad que le había “blindado” el programa. “La Mari” fue la encargada de poner punto y final a las intervenciones de este pelotón con otra de sus perlas de la noche: “para mi, estos días, ha sido como un parto sin epidural” jajajajaja … muy grande (Vance Joy, “Riptide”).

Por las noticias que me llegan parece que “La Estación” sigue funcionando y mantiene el espíritu que el equipo dejó. Insisto, por lo que leo. Lo que es evidente es que la mecha entre “La Mari” y “El Javi” puede prenderse en cualquier momento que la primera deje sus “neurofrenes”. Tienen lugar, tienen medios y tienen producto del rico. Solo les queda aprovecharlo. ¡¡Mucha suerte murcianicos!! Algún día espero poder pasarme. Pedazo de estreno que me hizo reir mucho. Un crossover entre Mari y el “Hulk del Rocío” sería bestial, televisivamente hablando! Haría olvidar, sin duda, a Remedios Cervantes.

El novio de “La Mari” en casa esperándola tras una dura semana …

Vamos con los Highlights aunque me es difícil escoger entre tanto chascarrillo agresivo de los dos protagonistas:

– La presentación de la cocinera ya nos insinuaba muuuuucho: “Lenguas, carrilleras .. todo eso me da un poco de asquico“, “que limpie su puta madre” o “quieres que lo hostie” (con distintos estilos) …

– “Me he puesto bacon en las suelas de las zapas para que no se las lleven las moscas“, Chicote.

– “taperway“, “neurofrenes“, “blindado“, … jerga en Las Torres.

– Alberto tuvo que darle “la razón al pollo quemao” para sofocar un nuevo incendio en la cocina.

– insisto, el momento cuerda-cuchillo-verdura, lo mejor.

– “que organice las comandas … puuuuf“, Javier no es que demostrara actividad muscular digna de alabar, las cosas como son.

Pero falta aún la segunda parte de la #gilicrónica de hoy: “Ante todo mucho KARMA” … Estad atentos …

@disparatedeJavi

El futuro de “La Estación” dependerá de las dotes de mando de Javier.

Comentarios

  1. Juanma dice

    Buenas.

    Otro highlight inolvidable fue cuando la cocinera dijo que las gambas se habían puesto malas porque la temperatura había superado las expectativas de las gambas. Existencialismo en estado puro, jaja.

    Espero con impaciencia tu crónica sobre el Karma porque reconozco que el momento de reconciliación de las 2 hermanas me tocó la patata, jeje.

    ¡Sigue así!

    Saludos.

    • dice

      Cierto! o cuando decía que las “hamburguesas tenían más tiempo que el cinquillo” jajajajaja

      Graciaaas! publicada está ya Karma … pero no he puesto mucho sentimiento porque me sacaron de quicio! jajajaja

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