#PesadillaKarma

Recordando el clásico de Siniestro Total, Alberto Chicote iba a necesitar en esta segunda entrega “muuuuuuuuucho Karma” para poder reconducir la relación entre dos hermanas que solo entendían el BERREO como forma de comunicación.

En San Sebastián de los Reyes, cerquita de los estudios donde el Chef pasa mucho tiempo, se encuentra el “Karma“, restaurante marroquí (o eso era) donde Nihad, la propietaria “hipermegaexigente” y muy falta de humildad y de mirarse el ombligo nos adelantaba lo que ella creía entender como el principal problema de su restaurante: su hermana Charifa, cocinera, y que se había traido desde Italia para que le ayudara a levantar el proyectazo que se había lanzado a crear. La primera decía “hacer de todo“, más bien, no dejaba hacer a nadie y, su marido, Alfonso, nos ilustraba sobre el escaso riego sanguíneo del que adolecían sus ganas. Andrei 2.0%, camarero novel y Marga, ayudante de cocina, completaban el aforo. Un lugar enorme, muy oscuro y donde la media de clientes diarios era de 6-7. Pero eso sí, la culpa no era de nadie excepto de los clientes que tenían recelo en probar la comida árabe o de sentarse junto a musulmanes a comer. ¡Vamos, no me jodas!

“Esto es siempre así?????”

Con “A movement between two”, Hola todo el mundo, y tras dar varias vueltas, Alberto se plantaba ante el restaurante y ya empezaba a flipar cuando veía la pizarra con el menú el día. Nada que ver con Marruecos y alrededores y “más escondido que el Santo Grial“. Nihad recibía al chef y le contaba su historia que se resumía en “los problemas de cocina son mi hermana“. Enredada en su teoría de que la hermana mayor no aceptaba órdenes de hermana pequeña “por cultura”, llegaba el momento de la cata. La carta era como dar la vuelta al mundo. Ya lo hemos visto en anteriores ocasiones. “Quien mucho abarca …”. Eso sí, empezaban los gritos en cocina y el camarero le aseveraba a Chicote que era el “pan nuestro de cada día”. Tex Mex, Marroquí, lejano oriente, postres y dentro de éstos, con variedad continental. “Me siento como Willy Fog” y se arrancaba con la canción.

Berrea, berrea que a mi me la pelaaaaa!!!

A comer se había dicho y varios fueron los platos que pasaron por la mesa y laringe de Alberto Chicote: un falafel duro como los genitales de un rinoceronte, pero muy bien especiado y sabroso.  Tabulé, rollitos y un tikka masala … agridulce?!?! Andrei 2.0% ya nos mostraba el conocimiento que posee de la carta. Y, en ésas, llegaba Alfonso, el marido que nos dejaba flipando al decir que “esto, es un plan B“. Ideado para tapar los agujeros de su negocio principal se había convertido en un “coladero” pero claro, el razonamiento del amigo era que “y si pillo un sitio pequeño y luego tengo que pillar otro más grande“. Pues eso, “burro grande, ande o no ande”. España. Lo que parecía evidente tras el veredicto del Juez era que “algo más pasaba allí que la cocina”. La cara de Nihad al enterarse de que “todo está más o menos bien” así lo indicaba.

Pedazo de cocina acorde a los m2 de sala. Bestial. Charifa se emocionaba al recibir la crítica de Alberto y tanto ayudante como cocinera dejaban claro que la jefa nunca estaría contenta por ser “muy exigente”. Y dale, que está muy bien eso, pero exigencia sin meta es solo postureo. El que Nihad tenía bajo su ombligo. Dos perspectivas bastante distanciadas por no decir diametralmente opuestas. Ardua y jodida labor.

Lista de telespectadores anoche ante Nihad.

Comenzaba el SERVICIO y Alfonso nos daba otra pequeña muestra de su labor: no hacer nada. Sin embargo, la jefa, desempeñaba inmediatamente su papel de megáfono insoportable. Eso sí, el amigo  Andrei nos deleitaba con un momentazo al no tener ni pajolera idea de lo que llevaban los platos de la carta pero se excusaba diciendo conocer el 98% de las preparaciones y le jodía la casualidad de que lo que le habían preguntando correspondía al 2% que desconocía. Desde luego, jeta, no le falta. “No tengo confianza en nada ni nadie“, declaraba Nihad. Así te va, pensaba yo. Entraba entonces a la cocina on fire y gritaba una y otra vez las palabras “mierda” y “vergüenza”, lo que hacía estallar a su hermana en un retahíla de palabras más difíciles de entender que el vocabulario de “la Mari” finalizando en terremoooooooooto“. A los viejunos como yo nos recordó los gags de Antonio Ozores. Salía echando leches y nuevamente Alberto debía salir tras una cocinera, que le prometía que al día siguiente volvería “por él“.

“Por cuál empiezo?”

Al día siguiente, en casa de la familia que se plantaba nuestro Juez, para saber la realidad del negocio con el matrimonio que seguía escudándose en la hermana como fuente de todos sus problemas, pero lo cierto y verdad es que tenían menos sangre y actitud que un macetero. Esa actitud me enferma, es así. 2 meses de vida decía Alfonso que le restaba al garito si no rectificaban el rumbo. Pero las hermanas, al menos Nihad, no estaba por la labor de solucionar el conflicto “así de fácil”, enterándonos que todo venía por las conversaciones con mamá que mantenía Charifa cuando se enfadaba con ella: “estoy aquí sola, si me enfado, con quién hablo?” y decía que Nihad podía llamar a su ascendiente cuando quisiera pero que su orgullo no le dejaba. Pues eso, “la una por la otra …”. “Estáis buscando el problema y no la solución“, sentenciaba Chicote.

“¡¡Que os calléis de una puta veeeez!!!”

Lo primero que vamos a hacer es solucionar el tema de la carta“, intentando que volviera la especialización al lugar y sirvieran comida marroquí y no el pupurri sin sentido de antes. Juntos prepararon falafel al estilo de la mamma y al menos, la paz, reinaba momentáneamente. Porque así es, poco duró. El programa se inventaba un juego motivador para ambas: empezaría Charifa con la chaqueta de cocinera y cuando Alberto dijera, cambiarían roles, así podrían ponerse realmente en el lugar de la otra. Además, un pulsador de luz en las mesas serviría a los comensales de avisar cuando algo estuviera mal. No hizo falta la lucecita. Al poco de comenzar el servicio los berridos volvían y la histeria se adueñaba del lugar y de nuestras sofás. En un intento patético de poner orden y paz, entraba Alfonso que nos dejaba la siguiente perla de carisma: “venga! va! dame el … éste” … y finalizaba su intervención. ¡¡Sangre cooooño!! Pero no solo él, de pronto, el desfile de personal masculino intentando hacerse con las riendas del escándalo ante la mirada inquisitiva de la cámara solo ridiculizaron más el momento.

Nadie soportaría estar más de un día con estas dos.

Los clientes nuevos llegados del tour que Chicote hizo con el falafel por los estudios de alrededor no sirvieron para nada. Bueno sí, para perder “nuevos clientes”. El puro les caía del Chef y éste se marchaba desesperado. Al día siguiente se citaban en Al-Mounia para intentar relajarse en un ambiente que les recordara a casa. Allí se suavizaba todo y acababa en abrazos, besos y gestos de cariño de hermana a hermana. ¡Claro pijo! ¿Pelear con un hermano por esto? La banda sonora de Diamantes de Sangre hacía el resto. “Ahora sí hay futuro“, decía Nihad.

Y mientras, como es habitual, se llevaba a cabo una nueva reformaza y una carta para salivar sin cesar para recibir a Pilar Rubio, lo que hacía emocionarse a los propietarios. Alfonso parecía animarse a coger las riendas de algo, al menos pero en cocina, una vez más, Nihad penetraba tímpanos al grito de “por favor” y “céntrate”. Harto de todo, Alberto las saca a sala para comprobar si había o no caras de felicidad en los comensales. La respuesta era evidente. Momento motivación que espoleaba el servicio hasta buen fin. La invitada de honor, bajo golpes de micrófono grúa, entraba en la cocina para felicitarles y todos sonreían. Sin equipo, no hay nada. “Sin equipo, estás muerta“.

Si no cuidas a tu gente, cómo pretendes cuidar al que das de comer“, un gran resumen aplicable a cualquier tarea de esta vida. A todos nos iría mejor aplicándolo. Por emplazamiento y carta, el “Karma” puede tener futuro, pero como resulta evidente, todo dependerá de la estabilidad craneal y emocional de dos hermanas con un carácter altamente inflamable. Ojalá lo controlen porque soportar eso me resulta imposible de imaginar. ¡Suerte!

En esta #gilicrónica voy a obviar los highlights porque, francamente, después de “la Mari”, es muy dificíl quedarme con alguno que no sea ganas de taparme los oidos para siempre. De todos, el momento Andrei 2.0%, muy grande.

¡Nos vemos la semana que viene!

@disparatedeJavi

Efecto de los estrenos dobles de Pesadilla en la cocina.

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