#PesadillaTerrazze

Al igual que la semana pasada con Murcia, esta semana era la primera vez que el programa visitaba Ibiza, más concretamente Cala Vadella, donde llegaba Alberto Chicote en moto para reflotar “Le Terrazze” … de Babel, a ritmo de “LosBravos“. Una de las plantillas más interraciales a las que ha tenido que enfrentarse el Chef.

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Nada más llegar, Alberto ya vio la que le esperaba en Babel …

Massimo, el propietario, que se hizo Milán-Ibiza hace 3 años esperando hacer negocio y así poder traer a su familia solo que, ese momento, parece estar muy lejos viendo la marcha del local. La palabra más repetida por él durante el programa fue “sueño” aunque, en mi mente, hay otro modo de perseguir los sueños. Rodeado por tres camareras paisanas, Valentina, Simona y Wilma (casi figurantes estas dos últimas), el chef Arcangelo y el pizzero Lahoguine (Laho a partir de ahora) y Paco, familiar lejano de “los Morancos”. Toda una mezcla de caracteres y cultura explosiva.

Cobran poco para poder darse la fiesta“, era la explicación que nos daba el jefe sobre las escasas ganas que mostraba su plantilla. “Nos gusta salir, Chicote debe entender que esto es Ibiza“, decía Paco, que mantenía una relación amor/odio con su colega marroquí: “disfruta jodiéndonos“. Sin embargo, Valentina, nos dejaba claro cuál era el principal problema: la ineptitud de Massimo para dirigir el negocio. Antes de desembarcar en el que sería su lugar de curro esa semana, Alberto visitaba a Moisés, amigo y propietario de un restaurante vecino: Cana Sofía que también nos dejaba alguna pista de lo que se iba a encontrar el Chef: “les falla la oferta” … entre otras muchas cosas.

Paco, una noche cualquiera tras el servicio.

En un entorno inmejorable, Valentina recibía al de Carabanchel. Eso sí, ni dios había en el lugar. Bueno, sí, la plantilla que estaba echando unas cañas y sangría antes de empezar el servicio y con caras de haber dormido más bien poco la noche anterior. Aparece el jefe (a eso de las 13h) y nos cuenta que antes se dedicaba al “tema eventos” … vamos, fiesta, noche, … y empieza con el discurso de “su sueño“. Como dije anoche, los sueños se pelean a sangre y fuego y no con palabras. Pero él descargaba toda la responsabilidad sobre sus trabajadores diciendo de ellos que carecían de “profesionalidad y experiencia”. “No,no, parece que tienen mucha experiencia … pero en pasárselo de puta madre“, sentenciaba nada más llegar Chicote.

Allá que aposentaba sus nalgas para probar la comida y la cosa no podía ir a peor. Los precios elevados (“filete de dorada a 19 pavos“) y las gambas que pedía, según el italiano soñador, “estaban como si fueran frescas” … ??? Que la peña piense que el comensal es imbécil … una pizza con patatas fritas, cruda y mala … Estoy convencido de que Laho curró antes en Benidorm. Esos ejemplares de marranada solo los he visto allí. La comanda se componía de unas sardinas y boquerones, negros, quemados, destrozados y tras 40 minutos esperando. “Que la plancha tiene líneas“, decían en cocina para justificar el marcado vacuno que llevaba el pescado. La pizza susodicha, cruda a más no poder, hacía que todo el personal saliera como ratones al queso alrededor de invitado y jefe a discutir dando cada uno su versión de lo que allí pasaba: “¿pero qué coño me puedo creer?”, decía Alberto. Laho decía que ya no podía vivir en casa porque los demás se iban de fiesta todas las noches y quería dormir. Los problemas de casa, en casa. Además, argumentaba que sin máquina no podía amasar bien la pizza … ¿pero no eres pizzero?

Zombie Valentina era la que más claro tenía todo …

Momento inspección de cocina a comprobar como había más mierda que en el palo de un gallinero: “¿Y en vez de iros de copas habéis pensado en limpiar?” … “como no paga, “pá qué?”, se escuchaba. Ni en el “Cubo de cebo” de Pepe Plancton hay tanta porquería. Asistíamos a una nueva entrega de “mete la mano ahí y no mires atrás”. Repugnante, vaya. Pero no acababan ahí las sorpresas. El pescado que minutos antes habían servido al Chef “tenía más colores que un Sorolla” lo que hacía alterarse a Chicote que les retó a que comieran ellos. Las caras, un poema. “Eres un terrorista y si no lo sabías es que eres tonto, tú dirás, qué prefieres ser, terrorista o tonto?”. Massimo no tenía hueco donde meter la cabeza. Con 2 h de margen para que adecentaran aquello, volvía para comprobar cómo marchaba un SERVICIO. Pues, como se veía, mal, muy mal. Nadie salía a atender a los clientes que llegaban. Massimo se sentaba con sus colegas a charlar y el resto, a ritmo de “Thriller“, pululaban de una baldosa a otra “como zombies“.

Paco el día del envenanimiento …

El jefe se equivocaba tomando comandas mientras apretaba palmas de manos con “Volare“. En la cocina, Laho, se quejaba de no había huevos, pero ni dios iba a por ellos. Tampoco había calamares pero allí nadie lo sabía. Servían plato crudo y mal oliente. Vamos, el típico sitio donde hemos caído más de uno en una jornada de excursión mochilera a calita y no había más cojones que comer ahí. “Sabor, frescor, potencia, aroma … todo eso es cocina italiana y de eso, aquí, no hay nada“, aseveraba Alberto. ¡1 hora y 10 minutos para servir una pizza! Estalla la batalla entre Laho y los demás, sobre todo, con Paco “Moranco” que, con fondo de main theme del Padrino, decía haber sido envenenado por su colega africano. ¡Te cagas! Por supuesto, el presunto culpable, lo negaba e insinuaba que su estancia en el hospital fue más bien a su afición a las chocolatinas o pastillas de colores. ¡Vaya banda!

Las chicas se lo pasaron pipa con la prueba.

Alberto tenía ya los genitales inflamados a niveles preocupantes y le decía bien clarito su opinión al dueño: “Lo único que veo es que te importa un huevo. Tú tenías un sueño de vacilar de restaurante, no de tenerlo, porque tenerlo es trabajarlo“. ¡Zás! Al día siguiente volvía y reunía a todo el personal para que, uno por uno, fueran ayudándole a centrar el problema: media de curro de 10h/día, sueldos oscilando entre 1100 y 900 euros en “temporada alta” aunque variaban según el ritmo de pedos que se agarraban, no se libraba nunca … y pedían un contrato de 40h, respeto, organización … para terminar Massimo por repetir que necesitaba “profesionalidad” de ellos. Pero chico, si tú no la muestras, ¿cómo quieres que te siga el resto? Así, para centrar quién llevaría las riendas de la cocina, Paco, Laho y Arcangelo deberían hacer una pizza de libre elección y quien hiciera la mejor, sería el coordinador de cocina. Empezaban aquí y allá, hostión incluido, y tras probar las tres, Paco resultaría el “ganador”. Tomaría las riendas del siguiente SERVICIO.

Laho, toma nota, una hostia es ¡esto!

Pero Laho no parecía estar muy por la labor de someterse a las órdenes de Paco y comenzaba la tensión. Todos reunidos como ratas del aire ante migas de pan a gritar mientras que Massimo y su banda sonora particular no hacían nada, lo que irritaba a Valentina que le exigía dar el callo, pero éste le respondía con un “preocúpate de lo que haces tú, no yo“. Los clientes flipando y Chicote intentaba calmarlos para que dejaran el bochornoso espectáculo. Las notas tomadas en la pizarra como elemento motivador iban siendo borradas por el Chef. Paco alertaba a Laho de que la pizza se quemaba y se enzarzaban en una pelea de patio de primaria. Agarrados como en una piscina de barro debían ser separados por Alberto y jefe. Ni en la WWF resulta tan patético. Massimo seguía errando al gestionar las comandas y recibía el puro ante Moisés, pero lo de asumir responsabilidad, como que no. Nuevamente, todo resultó un puto desastre.

Con un pedazo de día siguiente, los reunía en la playa para dibujar una línea en la arena y pedirles que escogieran en que lado de ella querían estar: si junto a Massimo y su “sueño” o ya estaban hartos, “porque me da la sensación de que ninguno queréis estar con él ahora mismo“. Y, efectivamente, así era. Dejaron al italiano solo a un lado siguiendo los pasos de Paco que fue el primer valiente. “Después de tres años te has vuelto a quedar solo y eso, tiene un nombre, FRACASO“, le soltaba sin paños calientes Alberto. Pero él seguía lamentándose y diciendo que no entendían todo lo que hacía por ellos y que no comprendían que estaba solo. Uno a uno fue rogándoles que le dieran otra oportunidad y uno a uno fueron aceptándola. Momento tragedia Shakespeare. Mientras tanto, el equipo llevaba a cabo la REFORMA(ZA) (Metric, “Gold Guns Girls”) y la presentación de la NUEVA CARTA (CA) que, como siempre, me hacía ir a la despensa.

Echarle huevos a tus sueños, el concepto.

Comenzaba el ÚLTIMO SERVICIO y Alberto les pedía, ante todo, coordinación. Moisés volvía a darles una segunda oportunidad y Paco, y Patricia (mujer de Massimo) y su hijo, se esperaba que fueran fuente de inspiración para el italiano. Pero todo empezaba mal: error en comandas, más de 30 minutos de espera para un plato y Valentina alertaba a su jefe de que espabilara pero éste parecía bloquearse en el peor momento y Alberto le daba estopa buscando su reacción: “me cuentas y veo .. y pienso que todo es un tongo“, lo que hacía alterarse al soñador y cuestionar la capacidad como psicólogo de su motivador. “Al menos ahora eres sincero, antes me mirabas como Rocky Balboa“. El efecto buscado se produjo y todo empezó a marchar, como siempre que hay supervisión.

¡Ni él se habría comido ese boquerón!

Llegaba el momento de la despedida y les preguntaba a todos si pensaban en continuar en el barco de su jefe o en otros en calas lejanas, a lo que todos decían que se quedarían pero solo Valentina fue la más realista: “voy a darle otra oportunidad porque con este servicio no pueden sacarse conclusiones, esperaré …“. “Disfrutad al menos de vuestro trabajo“, les deseaba y recomendaba Alberto. Más que dudas nos quedaron a todos de la viabilidad o no del chiringuito. Si el “modus operandi vivendi y pagandi” es el trueque “comida-casa-birra” … tal vez el sueño se convierta no en pesadilla, sino en infierno. ¡¡Mucha suerte!! (porque parece la necesitarán).

Momento para los highlights:

– “Tanta chica, tanta fiesta …“, Paco pidiendo comprensión al Chef … eso sí, su intoxicación fue envenenamiento de Laho …

– “Se quería hacer el macho man con la comanda y se ha equivocado” … Valentina nos dejaba claro que el jefe, de currar, más bien poco.

Momento IRA de Chicote preguntándoles si tendrían cojones a comerse el pescado multicolor si lo freía. Todos mirando a esquinas varias … “¿Eres terrorista o tonto?” … Me jode que no contestara y que finalmente no se comieran uno.

Laho en la despensa …

– “Que no hay huevos? pues ve a buscarlos! o quieres llamarlos? pitas, pitas, huevos ...”. No solo los de la gallina faltaban …

– La banda sonora del programa, superándose cada día.

– El hostión de Arcangelo, haciéndose el duro ante cámara, pero con los riñones destrozados … en el momento de meter la pizza al horno tenía la espalda como un tornillo de Ikea.

– “Ponte un casco de albal para que te lleguen las ondas“, jajajajaja … (me recuerda a otro gif …)

– “Enjoy“, le dice Alberto a mujer e hijo … jajajajaja …

– La pelea de nenazas entre Paco y Laho … un poco de barro y unos tangas a juego hubiese resultado más digno …

Hasta aquí, la primera parte de la #GiliCrónica de hoy … A medio día, #pesadillaBrasas “My Luarca Lady” … Os espero …

** Aaaaachtung!!! El equipo de GiliDiseño ha sufrido cambios y, a partir de ahora, será @silviacalavera la encargada del #giliMontaje de mi #giliConceptArt #disparate. Aprovecho también para darle las gracias a “mi Juanmica” por todo el currele anterior.

@disparatedeJavi

“¿Que tenemos que volver a Ibiza para un segundo programa?”

 

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