Van Basten y la hierba holandesa

Y en éstas que llega una figura mítica del deporte de la pelotita y la lía parda con una serie de proposiciones dignas de haber salido del “XXXII Congreso de hierba de La Comarca”. Marco Van Basten pone encima de la mesa sus pensamientos en esos ratos de relajación que disfruta todo ex jugador y con el que, parece, no sabe qué hacer.

1º Abolir el fuera de juego. O lo que viene siendo convertir este deporte en un partido de patio de colegio recuperando la clásica figura del palomero. Aquel niño que mientras daba mordiscos al bocadillo esperaba que un balonazo le llegara a los pies a 3 metros de la portería sin sudar lo más mínimo ni dejar caer una miga. Enterrar en lo más profundo de la historia del fútbol el juego en equipo, la estrategia, la coordinación, … Aquí terminó su primera infusión.

2º Penalizaciones de tiempo en lugar de tarjetas amarillas. Y dejar que ese tipo de jugadores que todos tenemos en mente calienten una y otra vez las espinillas contrarias sabiendo que al partido siguiente podrán seguir haciendo lo mismo. Haciéndose su siguiente joint, mirando a Infantino, con una risa floja, crea al “pateador profesional”.

3º ‘Shoot out’ en caso de empate. Que se quiera eliminar la tanda de penaltis no lo veo del todo mal. Entre calada y calada parece que recuperaba algo la cordura. ¿Que ésta sea la solución definitiva? Tal vez me haya agregado a una de sus rondas porque me parece una buena opción. Eso sí, unas buenas risas nos íbamos a echar con los epic fails que vería nuestras retinas.

4º Tiempo neto en los últimos 10 minutos. Como el basket, a cada pitido del árbitro, click al crono. Tampoco me parece mal pero habría que profesionalizar mucho al tipo que en la banda tuviera la responsabilidad de activar su pulgar a cada pocos segundos. Un pestañeo o un bostezo y ya estaría liada. Lo haría solo en el descuento concedido.

5º Sólo protesta el capitán. Ya que se utilice la palabra “protestar” tira para atrás la medida. Aquí empezaba a notar el efecto de la hierba de La Comarca. Estaba en pleno subidón. ¿No estaba ya regulado que el capitán era el único que podía “dialogar” con el colegiado? Lo que habría que hacer sería endurecer la medida. Pero estar, ¿está ya, no Marco?

(Ya intentaron unos genios convertir el fútbol en algo civilizado)

6º Número máximo de faltas. Sí, pero para enseñar las amarillas no para una expulsión directa. Parece que voy a cogerle cariño a su proveedor.

7º Ocho contra ocho. Vale, para los partidos de veteranos de Vietnam, me parece bien. Ahora, para “los jóvenes” ya existe el fútbol 7, Marquitos.

8º Menos partidos. Ha descubierto que su té no es tan afrodisíaco como le había prometido el dependiente de aquel coffee shop. Su clarividencia se va perdiendo en temas que están sobre la mesa hace décadas. Memoria borrosa, el efecto es pleno.

9º Ampliar cambios. En una prórroga y con un partido jugado en circunstancias climatológicas muy adversas … bien, sí, puedo comprarlo. Pero uno más y por riesgo o efectiva lesión. Tampoco me gustaría que eliminaran la suerte o desgracia de tener un entrenador de tu lado capaz de reaccionar o babear de emergencia al no saber qué hacer ante una adversidad del juego. La papilla para los bebés.

10º. Cambios sin parar el juego. Y aquí, inhaló con fuerza la última calada antes de la carcajada final con su amigo Infantino. Pensó en cómo hacer perder la cordura a árbitros, jueces de línea, utilleros, community managers o dejar sin empleo al de megafonía. Su gran porro final. Pero éste, te lo fumas tú solito, querido Marco.

¿Qué opináis vosotr@s? Compráis esta mierda de la buena o pensáis como este delicado profesional de la palabra:

Las palabras de Van Basten son una inconmesurable mierda.

(Chistian Gourcouff, Stade Rennais)

(Foto portada: muzul.com)

@disparatedeJavi

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