The Punisher, Marvel y Netflix

Si vis pacem, para bellum que se repetía en aquella adaptación cinematográfica bastante lamentable del 2004 con Thomas Jane y John Travolta, realmente se siente en la primera temporada de The Punisher en Netflix. El binomino con Marvel está dándonos bastantes alegrías a los comicómanos. Aquí, mi pequeña #gilicrónica de la mejor versión de Frank Castle. Siempre Frank.

Ni la sonrojante versión de Dolph Lundgren (1989) ni el experimento nuevamente fallido de 2008 con Ray Stevenson consiguieron mostrarnos la verdadera naturaleza de mi antihéroe favorito, incluso por delante de Logan. Mucho más nos regaló años más tarde Thomas Jane con este corto (“Dirty Laundry”) que debéis visualizar. Jon Bernthal, sí. Este tío me ha devuelto a esas tardes que pasaba y paso viendo al ex marine castigando y machacando su injusticia por donde pasa.

Si bien sabemos que las adaptaciones televisivas o cinematográficas suelen tomarse ciertas (a veces demasiadas) licencias, la serie de Netflix consigue coser bien las posibles heridas de los fans de Frank: el asesinato de su familia (con tiovivo del parque incluido, donde realmente acabó su vida y comenzó su castigo); que uno de sus más emblemáticos enemigos parta de ser su mejor amigo o que Micro (en un refrito de sus distintas versiones) resulte ser una mezcla de hipster tirillas y loco científico que trabaja en Defensa Nacional. Y así, unas cuantas más que, para el que suscribe, no importan de cara al resultado. ¿Por qué no coger los mejores ingredientes de cada receta? El espíritu de “The Punisher, Diario de Guerra” está más que presente en estos primeros 13 episodios y, eso, mola.

Tal vez, para algunos, la violencia explícita empleada en más de una escena (habría que preguntar a aquellos que se estremecían con la muerte de Oberyn Martell qué les ha parecido la del puto Rowlins en el episodio 12 o el nacimiento de Jigsaw en el finale) sea gratuita pero en esa misma brutalidad están inmersos todos los mensajes que se lanzan.

Mención a parte, el doblaje. Cada vez que en castellano escucho “The Punisher” y acto seguido el verbo “castigar”, algo me chirría. Pero eso se lo dejo a un geniecillo loco que yo me sé que me machacará por no hacerle caso con la V.O.

Ha conseguido quitarme el maligno sabor de boca que nos dejó esa obra tan cercana al número circense de The Defenders. Hablo de la aparición de los payasos y no los trapecistas. The Punisher sigue la estela dejada por la segunda temporada de Dare Devil y nos inyecta aún más ansia porque llegue la tercera donde, al menos que los guionistas tracen un hilo sorpresa, no veremos a Frank Castle, pero sí es probable la adaptación de uno de los mejores cómics del enmascarado de Hell´s Kitchen. Para eso, parece que deberemos esperar … una vez más.

Mientras tanto, aquí estaremos, Frank.

(Foto portada: darkhorizons.com)

@disparatedeJavi

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Señores guionistas … no me vuelvan a joder, así, me vale.

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